Después de la efervescencia y la euforia es necesario volver a la realidad. La blogosfera boliviana no existe, ha muerto inevitablemente y ha pesar de que tal final se adivinaba no me apena decir que me causa cierta nostalgia recordardar las tardes blogueras de los años pasados.
¿Debería también renunciar?
¿Debería también renunciar?